Tenía un auténtico despliegue en el tren, se había cogido tres asientos para ella sola mientras se atusaba y maquillaba. Lo molesto de esta señora, es que mientras se maquillaba se comía un chicle con el que hacía ruiditos al mismo tiempo que nos enseñaba toda la campanilla. No contenta con darnos un concierto, cuando terminó de empolvarse la nariz, pasó a inspeccionarla, retirando de ella con el dedito el oro y el moro.
Luego llamó por teléfono y dado que habló para todos nos enteramos que además de cochinota es mentirosa. Llamó a alguien para decir que llegaba tarde a trabajar porque se le había roto el coche. El caso es que no cuadra bien la historia ¿se le ha roto el coche y va empolvándose la nariz en el tren? .
Lo más normal es arreglarse y luego salir a coger el coche, y si no funciona coger el tren. Pero llegar al tren con el pelo chorreando y el set de maquillaje tercia más a un me quedé sopa que a un se me cascó el coche. ¿Por qué mentir?
Cada uno puede hacer lo que quiera en el tren, si la señora quiere montar un espectáculo para entretenernos a todos es su problema, pero yo también puedo contarlo y opinar al respecto. De hecho me resultó más molesto verla mentir que verle la campanilla y la excavación nasal juntas.
Cada uno puede hacer lo que quiera en el tren, si la señora quiere montar un espectáculo para entretenernos a todos es su problema, pero yo también puedo contarlo y opinar al respecto. De hecho me resultó más molesto verla mentir que verle la campanilla y la excavación nasal juntas.